Hay un momento mágico, cuando después de un fin de semana de mucho trabajo, todo el mundo se va y me quedo solo, me paro delante de los ventanales que dan al jardín, mirando los árboles en absoluto silencio y puedo afirmar que soy un hombre feliz. Deambulo por la sala, lo miro todo como si fuera la primera vez, recuerdo algún detalle agradable durante el servicio de ayer o de anteayer, el cliente que ha elogiado un plato o el que ha destacado lo agradable que ha sido la persona que lo ha atendido. Y entonces con la satisfacción de haber hecho un día más lo que siempre quise hacer, cierro la puerta y me voy a casa.
Oscar Cebolla, Chef Sala Cancela.